Un bloque amarillo de interrogación flota sobre tu cabeza, una fila de pinchos ocupa el camino y ese fontanero tan conocido sigue avanzando sin esperar a que termines de pensarlo. Super Mario 2 en Wokogames.com te mete en un juego de plataformas con carrera automática donde el destino de esa gorra roja depende de tus clics en el momento preciso. El peto azul y los ladrillos flotantes quizá te traigan recuerdos de infancia, pero el juego no te dejará demasiado tiempo para disfrutar tranquilamente de la nostalgia.
El movimiento automático te quita uno de los grandes lujos de los juegos de plataformas tradicionales: detenerte a estudiar la situación. Los desniveles de las plataformas de ladrillo te obligan a adaptarte al ritmo desde los primeros pasos, mientras que los controles se reducen a un clic para saltar. Esa sencillez sigue exigiendo toda tu atención, porque en cuanto Mario aterriza en una plataforma, tus ojos ya deberían estar comprobando el siguiente borde y calculando dónde caerá después. Hay algo casi musical en encadenar clics bien medidos y ver cómo Mario atraviesa el barrio con soltura. Hasta puedes empezar a presumir un poco de reflejos, justo antes de que unos pinchos inoportunos te bajen los humos.
Los pinchos repartidos por el suelo ponen a prueba tu precisión, y saltar porque sí no garantiza que vayas a superarlos. Tienes que elegir un punto de despegue que permita a Mario pasar por encima de toda la trampa. Si saltas demasiado pronto, empezará a bajar cuando todavía tenga pinchos debajo; si esperas hasta el último instante, es fácil ponerse tenso y fallar el clic. Los cambios de altura de las plataformas complican el cálculo de las distancias, así que no puedes mantener el mismo ritmo en todas partes. La frustración resulta familiar: viste la trampa, tu cabeza ya había elegido el momento y, aun así, el dedo se adelantó o se retrasó un poco. Ver caer esa camiseta roja por un error tan pequeño da ganas de volver a intentarlo inmediatamente para corregirlo.
Mientras vigilas el aterrizaje, el juego coloca bloques de interrogación y objetos brillantes sobre el recorrido para desviar tu atención. Quien haya crecido con Mario conoce el impulso: ves un bloque y quieres golpearlo, o encuentras un objeto y quieres recogerlo. En esta versión, donde Mario sigue corriendo, esa distracción puede costarte el intento. Puedes preparar un salto para alcanzar algo que está arriba y descubrir después que vas a aterrizar directamente sobre una fila de pinchos. La carrera se convierte en una lucha constante entre llevarte algo más y mantener a Mario a salvo. Hasta que domines el ritmo, conviene vigilar el suelo y asegurarte de que sus zapatos caigan donde deben; los saltos vistosos y los puntos extra pueden esperar.
En lugar de los paisajes de setas y las tuberías verdes de siempre, esta versión lleva a Mario por un barrio urbano. El pixel art llena el fondo de edificios de ladrillo rojo, escaleras de incendios exteriores y filas ordenadas de ventanas, mientras otras construcciones más claras se extienden a lo lejos bajo el cielo azul. Esas capas aportan una agradable sensación de profundidad, y las superficies azules por las que corres destacan sobre el fondo, facilitando la lectura de los bordes y las zonas de aterrizaje. El conjunto es luminoso, simpático y nostálgico, aunque los pinchos que esperan en el suelo no tienen nada de acogedores.
Super Mario 2 es una buena opción para un descanso corto cuando quieres poner a trabajar las manos y la vista desde los primeros pasos. Puede que el nombre de Mario despierte tu curiosidad y te haga entrar, pero el ritmo continuo y esos saltos fallidos tan evitables son los que mantienen tu atención en la pantalla. Por muy legendario que sea el fontanero, sigue necesitando que aciertes con el momento cuando aparece la siguiente plataforma o fila de pinchos.






