La introducción insiste en que Jane no es una amenaza. Unas líneas después, el juego te ordena detenerla a toda costa. Es una contradicción bastante graciosa, pero también sirve para meterte de lleno en Lets Kill Jane The Killer: Don’t Go to Sleep, un shooter de terror ambientado en un lugar oscuro e inquietante.
Según la historia, los impulsos homicidas de Jane solo duraron 90 segundos después de su transformación. Finalmente logró calmarse, aunque todavía puede volverse violenta si la provocan. A estas alturas, poco importa si Jane es buena o mala. El juego ya te ha dado una misión muy clara: encontrarla y terminar el trabajo.
Para conseguirlo, tendrás que registrar la zona y encontrar las 8 botellas de Liquid Hate. Los enemigos acechan en las habitaciones y los pasillos, así que recogerlas rara vez será tan fácil como acercarte y tomarlas. Puede que una botella esté justo delante de ti, pero si varias criaturas bloquean el camino, tu arma tendrá que hablar primero.
El juego se desarrolla desde una perspectiva en primera persona y te permite usar armas de fuego, granadas y una motosierra para los encuentros a corta distancia. Los indicadores de salud y munición aparecen en esquinas opuestas de la pantalla, donde puedes consultarlos sin apartar la vista del pasillo. Los gráficos 3D muestran el paso del tiempo, pero las paredes grises, los corredores estrechos y la iluminación tenue siguen funcionando bien con la atmósfera inquietante del juego.






