Cuando era pequeño y veía Pokémon, podía reconocer a muchos personajes solo por sus colores o por una parte de su rostro. Pokemon Memory me recordó que reconocer a un Pokémon es una cosa y recordar exactamente dónde se esconde su carta es otra muy distinta.
El juego coloca sobre la mesa varias cartas boca abajo. En cada turno puedes levantar dos. Si las imágenes coinciden, forman una pareja; si son diferentes, ambas vuelven a ocultarse. Resulta sorprendentemente fácil olvidar lo que acabas de ver, sobre todo cuando varias cartas tienen colores parecidos.
Pokemon Memory cuenta con cuatro niveles. Encontrar todas las parejas basta para completar cada uno, pero hacerlo con el menor número posible de movimientos es el verdadero desafío. Puedes seleccionar cartas al azar hasta resolverlo, aunque seguramente terminarás abriendo las mismas más de una vez.
Suelo recordar bien las cartas de las esquinas, mientras que las del centro acaban mezclándose en mi cabeza. Lo peor es encontrar la mitad de una pareja y olvidar si la otra carta estaba a dos o tres espacios de distancia. Por supuesto, la respuesta suele volver justo después de levantar la carta equivocada.
Las cartas muestran Pokémon con colores y diseños diferentes, por lo que resulta bastante fácil distinguirlos. No hay reglas complicadas que aprender. Solo tienes que levantar cartas, recordar lo que has visto y encontrar todas las parejas.
Elige tus dos primeras cartas y comprueba si puedes completar los cuatro niveles sin abrir las mismas una y otra vez.








