Si has jugado a Flappy Bird, ya sabes cómo va la cosa: toca, vuela, choca y vuelve a empezar. Virus Bird conserva esa fórmula, pero le añade una vuelta de tuerca: virus rojos inspirados en el COVID que se aferran a los bordes de las clásicas tuberías verdes.
El objetivo parece bastante sencillo. Guía al pájaro entre las tuberías sin chocar contra ellas, tocar un virus ni caer al suelo. ¿Dónde está la trampa? Los virus reducen el espacio disponible, así que hasta un hueco aparentemente manejable puede arruinar tu partida en un instante.
Tu puntuación aumenta con cada obstáculo superado, y no tardarás en obsesionarte con mejorar tu marca. En un momento estás atravesando un hueco sin problemas. Al siguiente, te golpeas contra otra tubería y vuelta a empezar.
Los gráficos pixelados, el cielo azul y la ciudad a lo lejos resultarán familiares para cualquiera que haya jugado a Flappy Bird. Pero con los virus invadiendo las tuberías, Virus Bird consigue que un juego ya de por sí despiadado lo sea todavía más.







